Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
No jales que descobijas.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Asna y pollino no llegan al molino.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Las cosas lo que parecen.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Quien bien siembra, bien coge.
El inferior paga las culpas del superior.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Costumbre hace la ley.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Cada uno halla horma de su zapato.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
El último que se pierde es la esperanza.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Fía mucho, más no a muchos.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.