Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
De diestro a diestro, el más presto.
El vino y la verdad, sin aguar.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Donde humo sale, fuego hay.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Del falso bien viene el auténtico mal
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Gran tocado y chico recado.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
El buen paño dentro del arca se vende.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Por las vísperas se conocen los santos.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Año bisiesto, año siniestro.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Callen barbas y hablen cartas.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
No todo el que llora, de pena llora.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.