Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Pan a hartura y vino a mesura.
Donde entra beber, sale saber.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
No siempre el mejor camino es el más corto.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
La lima, lima a la lima.
O Corte o cortijo.
O comer en plata, o morir ahorcado.
No hay mejor red que la que coge el pez.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Hombre harto, no es comilón.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Dura el nombre más que el hombre.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Agua mansa, traidora y falsa.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El follo del santo, no hiede tanto.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
El interés tiene pies y yo también.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.