Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Análisis y Reflexiones
🧠 Interpretación Profunda
Este proverbio advierte sobre la tensión entre la velocidad y la calidad en la realización de cualquier tarea. Sugiere que cuando se actúa con prisa, es común sacrificar la excelencia, la precisión o la atención al detalle. En esencia, promueve la reflexión sobre la importancia de la paciencia y la meticulosidad, recordando que los resultados verdaderamente buenos suelen requerir tiempo y dedicación.
💡 Aplicación Práctica
- En el trabajo o proyectos: Al entregar un informe o completar una tarea bajo presión de tiempo, se pueden pasar por alto errores o detalles importantes, comprometiendo la calidad final.
- En la toma de decisiones personales: Decidir rápidamente sobre un cambio de vida importante (como aceptar un trabajo o comprar una casa) sin una reflexión adecuada puede llevar a consecuencias no deseadas.
- En la artesanía o cocina: Un artesano o chef que trabaja con excesiva prisa para terminar un producto o plato probablemente obtendrá un resultado inferior en comparación con quien se toma el tiempo necesario.
📜 Contexto Cultural
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🔄 Variaciones
"Vísteme despacio, que tengo prisa."
"Lo bueno se hace esperar."