Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Neblina, del agua es madrina.
El corazón conoce la amargura del alma.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Para creer hay que querer creer
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
El que su nariz acorta, su cara afea.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
El que apurado vive, apurado muere.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Para alcanzar, porfiar.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Mucho sabe quien callar sabe.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Dar un cuarto al pregonero.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Querer y no querer, no está en un ser.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Mujer pecosa, mujer candela.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.