La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Cada uno canta como le pagan.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
El necio dispara pronto sus dardos.
Alma sin amor, flor sin olor.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Años de higos, años de amigos.
Todo tiene un fin.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Al mal circo le crecen los enanos.
Las mujeres quieren ser rogadas.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Molino que no muele, algo le duele.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
el fracaso es la madre del éxito.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.