Cada cual arrima su sardina a la braza.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Mejor solo que mal acompañao.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
No al moco, sino donde cuelga.
Quien mocos envía, babas espera.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Buena muerte es buena suerte.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El borracho fino, después del dulce, vino.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Miren quién habló, que la casa honró.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
El buen hijo a su casa vuelve.
Besugo de enero vale un carnero.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.