Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Sobre mojado, llueve.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Tumbando y capado.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
La comida entra por los ojos.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
O faja o caja.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Al mal segador la paja estorba.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Hacer castillos en el aire.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Nadie es profeta en su propia tierra.
El que a burros favorece, coces merece.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.