Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Hablar por la boca del ganso.
Hermanos hay tanto por hacer!
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Un lago se forma gota a gota.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Hablen cartas y callen barbas.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Entre amigos no hay cumplidos.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Acá como allá, y allá como acá.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
A gran salto, gran quebranto.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Donde hubo pan migajas quedan.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Dar en el clavo.
Burro empinado, por hombres es contado.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Fingir locura, es a veces cordura.