Callemos, que el sordo escucha.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Hacer el primo.
Una deuda, veinte engendra.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Quien ríe y canta su mal espanta
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Boca con duelo, no dice bueno.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Ni lava ni presta la batea.
Hasta los animales se fastidian.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Café cocido, café perdido.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Más ordinario que yogurt de yuca.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Desvestir un santo para vestir otro.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
El yerro encelado, medio perdonado.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Bien convida, quien prestó bebe.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Obra a destajo, no vale un ajo.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Ir de trapillo.
El que siembra, cosecha.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
No le pidas peras al olmo.