El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Empieza la tarea y luego termínala.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Quien pregunta, no yerra.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Tiempo pasado siempre es deseado.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Cuanto más primos, más adentro.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Al mal tiempo, buena cara.
Año de neblinas, año de harinas.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
El hable es plata, el silencio es oro.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
La leche cocida, tres veces subida.
Inútil como bocina de avión.
Quien no se arriesga no conquista
El sabio calla, el tonto otorga.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Hablar poquito, y mear clarito.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Castillo apercibido no es sorprendido.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Ruin señor, cría ruin servidor.