Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
A bien obrar, bien pagar.
La col hervida dos veces mata.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
El día nunca retrocede de nuevo.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Me dejó como la guayabera.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
El hablar mismo idioma.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Tronar como un arpa vieja.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Si un árbol cae, plantas otro.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
En abril, va la vieja a veril.
Olla con gallina, la mejor medicina.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Viendo al payaso, soltando la risa.
¿Fiado?. Mal recado.
Una manzana roja invita piedras.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día