A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
La libertad es un pan bien cocido
Es más entrador que una pulga.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
A dos palabras tres porradas.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Olla quebrada, olla comprada.
No saber de la misa la media.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
No juzgues el barco desde tierra
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
A fin de año, remienda tu paño.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Una palabra deja caer una casa.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Tal padre, tal hijo.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
La vida es una sorpresa continua
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Por una alegría mil dolores
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
El niño regalado, siempre esta enojado.
A cada santo le llega su día.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Alabanza propia, mentira clara.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.