Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La respuesta más rápida es la acción.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
A consejo de ruin, campana de madera.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Dios nos libre de un ya está hecho.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
De tal palo tal astilla.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Chancho limpio nunca engorda.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
De sabios es cambiar de parecer.
Cojo con miedo, corre ligero.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
A confite de monja pan de azúcar.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El que no cojea, renquea.
Confesión hecha, penitencia espera.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Por San Martín, trompos al camino.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Más vale que sobre que no que falte.
A bestia loca, recuero modorro.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.