A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Más dañado que agua de florero.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
No es posible defenderse del aburrimiento
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
En todas partes se cuecen habas.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Un clavo saca a otro clavo.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Un deber fácil no es un deber
Perro ladrador, poco mordedor.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Atente al santo y no le reces.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Alabar y callar para medrar.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Criados, enemigos pagados.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
A mucho amor, mucho perdón.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
A quien presta nada le resta.
A bestia loca, recuero modorro.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.