Hablando la gente se entiende.
Al pan pan y al vino vino.
Ese huevito quiere sal
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
La moda no incomoda.
El mono vestido de seda mono se queda
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Al asno no pidas lana.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Una buena dote es un lecho de espinos
A Dios rogando y con el mazo dando.
Más vale tender la mano que el cuello.
Dios castiga, pero no ha palo.
El amor enseña a los asnos a bailar
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
El hable es plata, el silencio es oro.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Para sabio Salomón.
Nunca llueve a gusto de todos.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
La felicidad da la vista a un ciego
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.