Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Vamos a ver de qué tumba salen más muertos.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Al endeble todos se le atreven.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Más vale la seguridad, que la policía.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
En septiembre cosecha y no siembres.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
De tal árbol tal astilla.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Pies fríos, corazón caliente.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
La lujuria nunca duerme.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Un pie calzado y otro descalzo
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.