Abad y ballestero, mal para los moros.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
El tiempo es oro.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El que las sabe, las tañe.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Antes que el deber está el beber.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Hay que amarrar el tamal.
Las penas no matan, pero rematan.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Septiembre benigno, octubre florido.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Nadie envejece a la mesa.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
A los enemigos bárreles el camino.
Hacer buenas (o malas) migas.
Más mato la gula que la espada.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Quieres más o te guiso un huevo.
Boca con boca se desboca.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Menos perro, menos pulgas.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Cría fama y échate en la cama.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.