A mono viejo no se le hace morisqueta.
Antes verdugo que ahorcado.
Al loco y al aire, darles calle.
Ponerse la tapa en la cabeza
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Dios castiga sin palo ni piedra
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
La verdadera amistad es inmortal.
La sangre del pobre el rico se la come.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Mientras dura, vida y dulzura.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
La mujer que de día calla por la noche manda.
A la vejez, viruelas.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
La fe mueve montañas.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Tripa vacía, suena pronto.
No es nada, que del humo llora.
Quien ríe y canta su mal espanta
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
De solo aire no vive nadie.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Necio que calla por sabio que pasa.
Alabanzas y regalos, malos tratos.