Refrán de palo, refrán de fuego.
Dura el nombre más que el hombre.
A árbol caído, todo son piedras.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
A lo que no puede ser paciencia.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Una manzana roja invita piedras.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
La mentira es animal de quinta vida.
El sol de Marzo, da con el mazo.
El amor verdadero entra por el agujero.
El que debe y paga, descansa.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Buey que muge, todos le temen.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
El nosotros anula el yo.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
En mala casa, mal amo y mala masa.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Del necio, a veces, buen consejo.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.