Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Maestro, El se puede comer la regla.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
La alegría da miedo
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Mens sana in corpore insepulto.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
A gran pecado, gran misericordia.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Ama profunda y apasionadamente.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Al endeble todos se le atreven.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Da Dios el frío conforme al vestido.
A gran subida, gran caída.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Cuerpo harto, a Dios alaba.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Antes verdugo que ahorcado.