Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Peso y medida, alma perdida.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
O Cesar, o mierda.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Dios aprieta pero no ahoga.
La mala fe, no pare hembra.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El mal llama al mal.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Donde se pace, que no donde se nace.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Quien no sabe, no vale nada.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Necio es quien con necios anda.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Madrastra, madre áspera.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.