Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Para creer hay que querer creer
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.