A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
No ha visto muerto cargando basura.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Hay quien no ve su camino.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Donde mores no enamores.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
El que está a las duras, está a las maduras.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
La suerte está echada.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
La ausencia causa olvido.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Despedida de borrachos.
El que nace chicharra, muere cantando.
La alegría todo mal espanta
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
El infierno no sirve para quemar paja.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Quien sabe, sabe.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
En esta vida no hay dicha cumplida.