Al fuego y al fraile no hurgarles.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Lo imposible, en vano se pide.
No hay amor sin dolor.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
El miedo no anda en burro.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Dar en el clavo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Mañana te lo dirá la vida.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
La vida es un deber a cumplir
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Más matan faldas que balas.
Se está ahorcando con su propia soga.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
A Dios, lo mejor.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La barriga llena da poca pena.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Sin precio no se han las mujeres.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
A la hija mala, dineros y casalla.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
La mala paga , aunque sea en paja.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Cuidados ajenos, matan al asno.
No hay duelo sin consuelo.