Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
La cama guarda la fama.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Que cada zorro cuide su propia cola.
La mujer en la cocina es una mina.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
A cada puerta, su dueña.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Siempre hay un roto para un descosido.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Callemos, que el sordo escucha.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Con buenos modos se consigue todo
En bote pequeño la buena mermelada.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Quien hace por común, hace por ningún.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Ofrecer el oro y el moro.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
A veces perdiendo se gana.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
El que quiera honra, que la gane.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.