Vísteme despacio que ...

Vísteme despacio que tengo prisa.

Vísteme despacio que tengo prisa.

Análisis y Reflexiones

🧠 Interpretación Profunda

Este proverbio advierte sobre la importancia de la calma y la meticulosidad en la ejecución de una tarea, incluso cuando se está bajo presión. Sugiere que actuar con precipitación, por la urgencia del momento, suele conducir a errores, olvidos o resultados deficientes que, a la larga, retrasan más el objetivo. La 'prisa' real se resuelve mejor con un 'despacio' deliberado y atento al inicio, asegurando que los cimientos de la acción sean sólidos.

💡 Aplicación Práctica

  • En el trabajo, al preparar una presentación importante para un cliente: es mejor dedicar tiempo a revisar cada dato, diseñar bien las diapositivas y ensayar, aunque el plazo sea ajustado, para evitar errores que arruinen la oportunidad.
  • En la vida cotidiana, al empacar para un viaje: tomarse unos minutos para hacer una lista y doblar la ropa con cuidado previene olvidar documentos esenciales o que la maleta sea un caos, ahorrando tiempo y estrés después.

📜 Contexto Cultural

Se atribuye su origen al rey francés Luis XI (siglo XV), quien solía decir '¡Paciencia! ¡Vísteme despacio que tengo prisa!' a sus sirvientes cuando se preparaba para actos oficiales. La frase pasó al español y se popularizó como un refrán que encapsula la sabiduría de la prudencia ante la urgencia.

🔄 Variaciones

"Vísteme despacio que estoy de prisa." "Más vale paso que dure, que trote que canse."