Que la haga el que la deshizo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Siempre es mejor el camino más corto.
Un hombre puede lo que sabe
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
A Dios, llamaron tú.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Casa de mantener, castillo de defender.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Cuando el ojo no está bloqueado ve al ojo;cuando la mente no está bloqueada,el resultado es la sabiduría;cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
La que en Marzo veló, tarde acordó.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
El vino hace buena sangre
Atender y entender para aprender.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Dios da, nunca vende.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
El que muda de amo, muda de hado.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La verdad sale en boca de los niños.