Sé arrojado, pero no demasiado.
Ver para creer.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Teta de noviciado.
Para creer hay que querer creer
Acabada la misa, se parten las obladas.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Dos perros pueden matar a un león.
Enero mes torrendero.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Dios castiga sin palo ni piedra
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
La fe no tiene miedo.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Perros raspan, pero la caravana passa.
A cada santo su vela
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Cada palo que aguante su vela.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
A medida del santo son las cortinas.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
El que evita la tentación, evita el pecado.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Juncos aunados, por nadie quebrados.