Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Cada cual a lo suyo.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
El amor hace salir alas
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Necio que sabe latín, doble rocín.
A muertos y a idos, no hay amigos.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Reyes y mujeres no agradecen.
Por la peana se adora al santo.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
El que demonios da, diablos recibe.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Las migas son también pan.
Palo dado ni Dios lo quita.
A Roma por todo.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Quien tenga tiempo que no espere
Buena compañía, Dios y Santa María.