Aseada aunque sea jorobada.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Tienes la razón, pero vas preso.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Donde no hay, los ladrones no roban.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Redondear la arepa.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Lo que siembras cosechas.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
La lengua unta y el diente pincha
El que siembra, cosecha.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
El papel que se rompa él.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Al mal paso, darle prisa.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
La prisa será tardar.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.