Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.