El vino casi es pan.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Casa de esquina, para mi vecina.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Es pan comido.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Al engaño, con engaño.
Tras cada pregón, azote.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Los amantes que se pelean, se adoran
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
El amor enseña a los asnos a bailar
Favores en cara echados, ya están pagados.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Con pan, hasta las sopas.
No siempre huye el que vuelve la espalda
La comida reposada, y la cena paseada.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Ley puesta, trampa hecha.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Aire colado, a muchos ha matado.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.