Cada palo que aguante su vela.
Al desganado, darle ajos.
El pan con hartura y el vino con mesura.
De trigo o de avena, mi casa llena.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Dan darán, dicen las campanas.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
En casa del herrero, asador de madero.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Favor con favor se paga
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El destino baraja, nosotros jugamos.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
También de alegría se puede morir
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Para los desgraciados se hizo la horca.
La lengua es el azote del culo.
Remo corto, barca pequeña.
Loquillo y los Trogloditas.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Eso son otros veinte pesos.
El mirón, ¡chitón!.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Renegad de viejo que no adivina.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El que fía, o pierde o porfía.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Ir a amarrar el zorro.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.