Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
El mal caldo, hirviendo y soplando.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Los pesares envenenan la sangre.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
De chica candela, grande hoguera.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Arena y cal encubren mucho mal.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
A Dios, nada se le oculta.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Dios castiga, pero no ha palo.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A mala suerte, envidia fuerte.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Demasiada alegría es dolorosa
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
La letra, con sangre entra.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Adulador; él es tu enemigo peor.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Esto fue como llamarada de petate.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.