Cada agujetero alaba sus agujetas.
Donde ajos ha, vino habrá.
Nunca falta un roto para un descosido.
Regla y compás, cuanto más, más.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Llevar agua al mar.
Favor con favor se paga
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Voy a ir hacer un mandado.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
La tierra será como sean los hombres.
El vino hace buena sangre
Casarse bajo el palo de la escoba
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Quien hace, aplace.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Abril, deja las viñas dormir.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Quien calladamente arde, más se quema.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
No hay caldo que no se enfríe.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Buey viejo asienta bien el paso.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
El vino es la teta del viejo.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Las penas, o acaban, o se acaban.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El verano muere siempre ahogado
Días de mucho vísperas de ayuno.
Aterriza que no hay tocón.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
La muerte todas las medidas vierte.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.