Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.

Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.

Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.

¿Qué significa «Deprisa viene el mal, pero cojeando se va»?

Este proverbio sugiere que las desgracias o problemas suelen llegar de manera rápida e inesperada, causando un impacto inmediato. Sin embargo, su resolución o desaparición es lenta y laboriosa, requiriendo tiempo y esfuerzo, como si cojeara al marcharse. Refleja la asimetría entre la velocidad del daño y la lentitud de la recuperación, destacando la paciencia y perseverancia necesarias para superar las adversidades.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

  • En salud: Una enfermedad grave aparece repentinamente (como un infarto), pero la recuperación y rehabilitación pueden llevar meses o años de terapia constante.
  • En finanzas personales: Una deuda puede acumularse rápidamente por gastos imprevistos, pero pagarla requiere un plan disciplinado y prolongado de ahorro.
  • En relaciones: Un conflicto familiar estalla en un momento de tensión, pero reconciliarse y reconstruir la confianza exige conversaciones lentas y gestos sostenidos.

¿Cuál es su origen?

Proverbio de origen español, arraigado en la tradición oral castellana. Refleja una visión realista y pesimista típica de la sabiduría popular rural, donde la vida estaba marcada por contratiempos repentinos (malas cosechas, enfermedades) y una recuperación llena de dificultades. Su estructura antitética es común en refranes que contrastan acciones opuestas.

Variaciones y refranes similares

  • El mal viene a caballo y se va a pie.
  • Los males entran por arrobas y salen por adarmes.