¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Música y flores, galas de amores.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Berzas en enero, saben como carnero.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Más ordinario que una monja en guayos.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Una buena campana se siente de lejos.
No dejar títere con cabeza.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
A marido ausente, amigo presente.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
La lima, lima a la lima.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
El dinero hace al hombre entero.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Arca abierta al ladrón espera.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Están separados, como el agua y el aceite.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Una buena dote es un lecho de espinos
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.