Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Música y flores, galas de amores.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Berzas en enero, saben como carnero.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Más ordinario que una monja en guayos.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
La lima, lima a la lima.
No dejar títere con cabeza.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Una buena campana se siente de lejos.
A marido ausente, amigo presente.
Hacer una montaña de un grano de arena.
El dinero hace al hombre entero.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Arca abierta al ladrón espera.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Están separados, como el agua y el aceite.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Una buena dote es un lecho de espinos
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.