A palabra necias, oídos sordos.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Bien o mal, junta caudal.
Jurar como carretero.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Demasiado al Este es el Oeste.
Camino malo se anda ligero.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Le puso el dedo en la llaga.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Los extremos nunca son buenos.
Vida bien concertada, vida holgada.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Secreto a voces.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Todo lo que no es dado es perdido
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.