A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Al loco y al aire, darles calle.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
De pequeños principios resultan grandes fines.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.