El que siembra, cosecha.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Tener el juego trancado.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
La sierra, con nieve es buena.
Detrás de la soga va el caldero.
En San Antón, calabazas al sol.
El agua en invierno duerme sola.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Cuando el río suena es porque piedras trae
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Lo que por agua viene por agua se va.
Sin viento no hay oleaje.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Algo es algo, menos es nada.
Leche y vino, veneno fino.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Bueno de asar, duro de pelar.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Probando es como se guisa.