Palo dado ni Dios lo quita.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Ha de salir la corneja al soto.
Tres al saco y el saco en tierra.
Todo es según el cristal con que se mira.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El tiempo es el mejor consejero
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Nadie da sino lo que tiene.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Llevar agua al mar.
El de las piedras hace pan.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Una van de cal y otra van de arena.
Olla remecida u olla bien cocida.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Atáscate, que hay lodo.
Plata en mano, culo en tierra.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Aceite y vino, bálsamo divino.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Hablar a calzón "quitao".
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.