Probando es como se guisa.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Nadie da palos de balde.
Una sola vez no es costumbre.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
A golpe de mar, pecho sereno.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Mente sana, cuerpo sano.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Lo que se da no se quita.
El tiempo lo arregla todo
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
La medicina cura, la naturaleza sana.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
El hablar es plata y el callar es oro.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Sacar las castañas del fuego.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Dulce y vino, borracho fino.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Ojo por ojo, diente por diente.
Hay de todo en la viña del Señor.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
La gotera cava la piedra.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Madre hay una sola.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
De ensalada, dos bocados y dejada.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Dios, si da nieve, también da lana.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
No es oro todo lo que reluce.