Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Hay que amarrar el tamal.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
La suerte está echada.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Burla pesada, en veras acaba.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
La fantasía es el reposo del alma
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Cada cual es rey en su casa.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Explique, no complique.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Al loco y al fraile, aire.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
A caballo comedor, cabestro corto.
Del agua mansa se asombra el perro.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Nadie da palos de balde.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
La belleza es un reino que dura poco
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Para ser bella hay que ver estrellas
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El mejor cazador, miente más que caza.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.