Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Más vale la sal, que el chivo.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Santo Tomás, una y no más.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Estar como caimán en boca de caño.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
El carcelero es un prisionero más.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Bien juega quien mira.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Vale más muerto que vivo.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Honor a quien honor merece.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.