A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
Al asno lerdo, arriero loco.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Con otra idea llegaron a la aldea.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Decir refranes es decir verdades.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
El ejemplo es el idioma más persuasivo.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
El éxito sin honor es un fracaso.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
El sastre de fama, conoce la trama.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Estás más perdido que un juey bizco.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Jamás digas: nunca jamás.
La belleza más divina, también defeca y orina.
La noche para pensar, el día para obrar.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Malo es ser malo, pero peor es ser bueno.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Nada que sea violento será permanente.