Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Análisis y Reflexiones
🧠 Interpretación Profunda
Este proverbio advierte sobre la importancia de ser completamente honesto con tres figuras profesionales clave: el médico, el confesor y el abogado. Su significado profundo radica en que el éxito de su labor depende directamente de la veracidad y transparencia que les brindemos. Engañarlos o ocultarles información compromete nuestra salud física, espiritual y legal, ya que ellos actúan en nuestro beneficio basándose en los datos que les proporcionamos. La deshonestidad hacia ellos es, en última instancia, un engaño a uno mismo.
💡 Aplicación Práctica
- Al consultar con un médico, describir con precisión todos los síntomas, hábitos y antecedentes, ya que un diagnóstico erróneo por información falsa puede agravar la enfermedad.
- En una confesión religiosa, ser sincero sobre las faltas cometidas para que la absolución y la guía espiritual sean efectivas y auténticas.
- Al contratar los servicios de un abogado, revelarle todos los detalles del caso, incluso los que nos perjudican, para que pueda construir la mejor defensa o estrategia legal posible.
📜 Contexto Cultural
Proverbio de origen español, arraigado en la cultura tradicional hispánica. Refleja la importancia histórica de estas tres figuras de autoridad y confianza (el médico para el cuerpo, el confesor para el alma y el letrado/abogado para los bienes y la honra) en la sociedad premoderna, donde la honestidad era vista como un pilar fundamental para la solución de problemas vitales.