Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Amor de lejos, felices los cuatro
Cazador con levita, quita, quita.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Palabras y plumas el viento las tumba.
El cliente siempre tiene la razón.
No tires piedras sobre tu tejado.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Quien prestó, perdió.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Educación y pesetas, educación completa.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
El que más puede, más aprieta.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El haragán es el hermano del mendigo.
Obra con amores y no con buenas razones.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Dios castiga sin palo ni piedra
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
A donde va la gente, va Vicente.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Te pido hojas y me traes ramas.
Comida hecha, amistad deshecha.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Amores y dolores quitan el sueño.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
A cabo de rato, Andújar.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
En amores, los que huyen son vencedores.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
La belleza más divina, también defeca y orina.