Jugar al abejón con alguien.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
A cada santo le llega su día.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Las obras, con las sobras.
Más vale la sal, que el chivo.
A fullero viejo, flores nuevas.
Caridad y amor no quieren tambor.
Nunca cages mas de lo que comes.
Está mal pelado el chancho.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Madre dispuesta, hija vaga.
Libro prestado, libro perdido.
Pan casero, de ese quiero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
La alegría es gemela
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Es más puntual que un ingles.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Hacer algo de cayetano.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Por el color se vende el paño.
A Dios, lo mejor.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Hablar con lengua de plata.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Abad y ballestero, mal para los moros.
Socorro tardío, socorro baldío.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Qué buenos semos, mientras comemos.