Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Dos es compañía, tres multitud.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Cada panadero blasona de sus panes.
En San Antón, calabazas al sol.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Santo que mea, maldito sea.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Necio es quien con necios anda.
El que debe y paga, descansa.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
El que no cae, resbala.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Hablando nos entendemos.
De tal palo tal astilla.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Al buen día, métele en casa.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
El que habla es el que peca.
Ahora sí se monto la gata en la batea
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Con todos corro y con ninguno me paro.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Al gorrino y al melón, calor.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Hablar poquito, y mear clarito.
Cada uno en su casa es rey.
A fuerza de varón, espada de gorrión.